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AISLAMIENTO SOCIAL… PRIVILEGIO DE POCOS

This article is part of our series on Global consumer insight on Covid-19.
You can view the full series or download the report.

Las semanas van pasando y la estrategia sigue siendo la misma: mientras persista la amenaza de la COVID-19, el aislamiento social es la forma más eficaz de protegernos. Gran parte de las personas aún sigue a rajatabla esa orientación, pero para muchas otras resulta imposible.

En países en vías de desarrollo, como Brasil, si durante la cuarentena tu preocupación es elegir qué película ver en Netflix o decidir cuál es el mejor curso en línea, ¡eres un privilegiado! La triste realidad del país es incompatible con las recomendaciones de “quedarse en casa”, “lavarse las manos” y “trabajar en forma remota”. Para muchos brasileños, así como para millones de personas de todo el mundo, es imposible esconderse del virus. La lucha es continua e inevitable.

La sociedad discrimina, pero el virus no

El coronavirus no «discrimina» a quienes infecta: de Tom Hanks al príncipe Carlos, el virus se mostró ineludible. Pero las estadísticas son claras al mostrar que el virus afecta más a los estratos más pobres de la sociedad, lo cual no se limita solo a los países en vías de desarrollo.

Un estudio realizado por el Centro de Controle e Prevenção de Doenças (Centro de Control y Prevención de Enfermedades – CDC) reveló que en los EE.UU. «el 30 % de los pacientes de COVID-19 son afroamericanos, a pesar de que los afroamericanos constituyen tan solo el 13 % de la población de los EE.UU.«. Las personas que viven en condiciones de pobreza son en su mayoría afroamericanos (constituyen el doble de la población blanca en las mismas condiciones), lo cual demuestra de qué manera la pandemia amplía las disparidades preexistentes en todo el mundo.

La realidad de la cuarentena en Brasil

Río de Janeiro es famoso por sus maravillas naturales, como la playa de Ipanema y el cerro Pan de Azúcar. Pero la naturaleza y la riqueza de la región sur presentan un crudo contraste con las viviendas precarias de las favelas, con los barrios olvidados de la zona norte y con la generalizada deficiencia de infraestructura. Aquí, la desigualdad social es un choque diario.

Familias vulnerables enfrentan desafíos mucho más grandes

¿De qué manera alguien que comparte una pequeña vivienda con toda la familia practica el distanciamiento social? Hay casas de un solo ambiente que albergan familias enteras. Si cinco o seis personas duermen juntas, los riesgos individuales se transforman en riesgos colectivos.

¿Cómo pueden las familias poner comida a la mesa si no salen a trabajar? Muchos trabajadores informales no reciben su paga si no están físicamente en sus puestos de trabajo. Para ellos, ir a trabajar es, al igual que la pandemia, cuestión de vida o muerte.

¿Cómo mantener las manos limpias sin agua corriente? En Brasil, 34 millones de personas no tienen acceso a agua corriente y no consiguen o no pueden comprar alcohol en gel para higienizarse correctamente las manos.

Lamentablemente, muchos países comparten esta injusta condición. La cuarentena no es viable para los miembros más vulnerables de la sociedad. El distanciamiento social adecuado solo es posible para los privilegiados y debemos reconocer ese hecho si queremos hacer la diferencia y cambiar esta narrativa.

Entonces, ¿cómo podemos ayudar?

Estamos viviendo “la peor crisis de salud pública en una generación” (Boris Johnson, 2020), pero aún se observan actos que inspiran la bondad, la solidaridad y la compasión de las personas y las comunidades en todos los rincones del mundo. ¿Y la buena noticia? De acuerdo con el libro La sicología detrás de las pandemias, de Steven Taylor, la gentileza y la compasión también son contagiosas.

Mientras los gobiernos toman medidas para revertir los problemas de la desigualdad social (como por ejemplo la asistencia monetaria de emergencia [auxílio emergencial] de Brasil), las grandes marcas y empresas ahora usan su porte y su fuerza para ayudar a reequilibrar las escalas.

Muchas marcas y empresas emprendieron iniciativas y reaccionaron a la pandemia global a la velocidad de la luz”, pero, a medida que continuamos entendiendo de qué manera la COVID-19 afecta a los diferentes grupos sociales, es importante tener en cuenta las necesidades humanas individuales para crear un impacto social real.

Aquí están nuestros ejemplos favoritos de marcas de América Latina que, con iniciativas inteligentes, ayudan a determinados grupos vulnerables:

Veja / Reckitt Benckiser

Veja, la marca de limpieza más popular de Brasil, creó una plataforma para apoyar a los trabajadores domésticos que perdieron sus fuentes de ingresos durante la pandemia por medio de vouchers de BRL 500 (quinientos reales brasileños) y la donación de productos de limpieza. Las personas también pueden unir esfuerzos y donar usando la plataforma. 

Grupo Boticário

La gigante de los cosméticos prometió donar 216 toneladas de productos de higiene, incluso alcohol en gel y jabón, a los ciudadanos vulnerables de favelas y hospitales públicos de todo Brasil.

iFood

La app de entrega de comida más popular de Brasil creó un fondo de BRL 50 millones (cincuenta millones de reales brasileños) para apoyar a los pequeños restaurantes y un fondo de BRL 1 000 000 (un millón de reales brasileños) para los entregadores, que se transformaron en trabajadores esenciales en la primera línea y héroes de la noche a la mañana, ya que muchas empresas migraron al sistema de delivery.

Mercado Libre

El sitio web de compras suspendió la tasa de comisión por productos esenciales y EPI (tales como mascarillas y alcohol en gel) y decidió impedir que los vendedores aumentaran el precio de esos productos durante la pandemia, para asegurar un precio justo de mercado para todos.

Los aprendizajes de la experiencia humana (HX)

Sabemos que la desigualdad social no se resuelve en un abrir y cerrar de ojos, pero entender los privilegios y el desequilibrio de los impactos negativos de la COVID-19 ya es un importante paso en esa dirección. Los momentos de crisis son fundamentales para revisar y encauzar los valores.

De donaciones de alimentos a equipos EPI, hay mucho que las empresas pueden —y deben— hacer para ayudar. Las marcas que usan su poder para hacer la diferencia serán recordadas y celebradas cuando esto llegue a su fin.

Brand Genetics cree que «lo que nos une es más grande que lo que nos separa». Si hay algo que puede ayudarnos en este momento es el trabajo colectivo y empático. Podemos crear soluciones más gentiles, que ofrezcan ayuda real. El momento intensifica las necesidades, pone de manifiesto fragilidades y las acciones deben estar a la altura de este desafío.

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